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sábado, 12 de abril de 2014

Putas emocionales


Sí, también existen (o deberían existir), aunque no se pronuncien. Y deberían ser reconocidas y protegidas como bien social (al igual que las otras putas), y remuneradas por su trabajo, empoderadas, libres de elegir a sus clientes, la duración de sus jornadas y sus honorarios. Putos y putas emocionales que libran al resto, a los hombres y mujeres no profesionales, de tener que dar la talla continuamente en el lecho de las relaciones románticas. Porque a veces también 'nos duele la cabeza' en este ámbito o simplemente no sabemos qué necesita nuestra pareja... y hay quien «tiene que buscar fuera de casa lo que no encuentra dentro».



[Atención: SPOILER para feministas creacionistas¹




El amor romántico no es un constructo social que surja de la nada gracias a las películas y los libros. El amor romántico es un éxito evolutivo dentro del mundo animal (y más concretamente en nuestra especie, que incluso llega a divinizarlo). Por ello, me parece ilógico pensar que no esté sujeto a leyes de mercado similares a las que afectan al sexo. Si existe una necesidad humana, existe un mercado para ella. Es económica básica aplicada al comportamiento humano. Y si no existe una profesión remunerada que cubra esa necesidad real, me parece inevitable que llegue a existir una esclavitud o una "asunción de tareas" que recaiga sobre alguien de forma impuesta, sin compensación alguna, sólo porque es lo que se espera que ese alguien haga en un determinado contexto. Porque las sincronías y el quid pro quo no siempre son posibles en las relaciones humanas... y a veces nos vemos tratando de satisfacer demandas románticas que no nos apetecen, que no encajan con nuestra forma de ser o no nos aportan nada a nosotros mismos. A veces no nos apetece fingir que todo es un puto cuento de hadas.

Es curioso. Si hace décadas se restringía socialmente la sexualidad a fines reproductivos (lógico eso de ver la correlación entre ambos) y se censuraba el uso de ésta por mero placer o entretenimiento, hoy nos encontramos en un punto similar con respecto al "amor". Poca gente ve relación directa entre enamoramiento y procreación. O no la ve o, directamente, no quiere verla. Porque el enamoramiento es prácticamente inseparable de la necesidad de idealización, de cierto pensamiento mágico. Nadie quiere seccionarse el pene así porque sí, ¿no?

Pero al igual que hay quien se masturba con revistas plagadas de imágenes explícitas de la anatomía sexual humana, hay quien lo hace con historias de amor propias y ajenas, ramos de flores y melodías nocturnas. Y al igual que podemos ser deseados en un contexto sexual, habrá quien se masturbe emocionalmente con nuestro recuerdo o con la ilusión de quien podemos llegar a ser. Justo ahora, quizás alguien esté buscando en nosotros a su puta emocional.


Putas emocionales


Enamorarse es algo enormemente placentero. Un placer efímero, aunque no tanto como el sexo. Un placer intenso, habitualmente mucho más que el sexo. Un placer que engancha, como tantos otros. Un placer que la evolución nos puso en el camino para hacer bebés y que, incluso sin bebés de por medio, necesitamos y deseamos experimentar.

Y así, resulta que veo a mi alrededor:


  • Adictos al enamoramiento, yonkis sentimentales que rondan las redes sociales, las páginas de contactos, las cafeterías de moda, los jardines de luz melancólica en busca de una mirada fugaz sobre la que proyectar sus ilusiones románticas.

  • Violadores emocionales, gente que acapara y fagocita sentimientos ajenos para dar placer a los suyos, sin permiso y sin negociación previa. 
  • Expertos en sensibilidad, empatizadores natos, conocedores del corazón y los anhelos humanos, capaces de satisfacer y colmar a otros de cuantos orgasmos emocionales deseen.
  • Putos y putas expertas en escribir poemas, en suspirar de amor, en hacerse las dulces y tímidas (no comiendo terreno a las putas sexuales o, al menos, teniendo claro que están pluriempleadas). Putas y putos que pueden fingir sus sonrojos, su ansiedad y el característico nudo en el estómago. Putas que fabrican e insertan en su abdomen inmaculado mariposas mecánicas que hacen centellear sus ojos en la intimidad. 
  • Y gente que pasaba por ahí... y que se encuentra de pronto sumida en la situación de tener que ser la puta emocional de otros, aun sin conocer la profesión ni sus derechos laborales.

Foto: Bomobob

Estos roles existen en la vida real, yo los veo en mi día a día. Incluso llegan a cohabitar a veces en una misma persona, dependiendo del momento y de la relación en la que esté inmersa.

Yo misma he sido todas estas cosas a lo largo de mi vida. Y hoy mismo he sido consciente de ello y he tratado, como he podido, de expresarlo en este post.

Y, afortunadamente, pese a la apatía que cabría esperar de alguien que analiza y disecciona sus sentimientos hasta el punto de descubrir y ensalzar la prostitución emocional como una forma fabulosa de evitar malentendidos y sufrimiento a los seres humanos, este 'autoconocimiento'² no me ha amputado ninguna faceta positiva o merecedora de conservación. Conocer las reglas del juego no tiene por qué robarte la capacidad de disfrutar jugando, de poder recrearte en el placer de idealizar a otros, de sugestionarte a sabiendas con canciones, películas, olores, gestos, palabras... No tiene por qué castrarte para sentir, para enamorarte todo lo libremente que tu pulsión biológica te permita.

Pero lo cierto es que el amor, el sexo, el deseo y las pajas emocionales se ven de otra manera cuando descubres que toOoodo es un juego. Un juego evolutivo lleno de espejismos, engaños y autoengaños, de complejas tramas y estrategias tan interiorizadas que se desarrollan en modo automático. Un juego, se trata de un jueEegooo... Y no olvidarte de ello puede hacerlo incluso más divertido. Porque ves las relaciones fluctuar en un bonito tablero lleno de personajes y roles que se cruzan y solapan. Y yo, que empiezo a conocer sus entresijos, voy aprendiendo también a entrar y salir de cada partida de la forma más inocua posible.

Como ya anuncia el nombre de este blog, para mí lo único que tiene relevancia en mi relación con los demás es nuestra capacidad para sentir. Así que creo que va siendo hora de que identifiquemos los roles dentro de cada partida que jugamos, a fin de evitar daños colaterales y sufrimiento innecesario. Va siendo hora de que nos miremos sin pudor y descubramos al cliente, al violador, a la puta que somos o nos quieren hacer ser... Y que, llegado el caso, paguemos o cobremos según servicio, coño.




... but pay me




¹ En otro post ya explicaré con detalle qué es eso que yo llamo "feminismo creacionista".

² En otro post ya daré mi opinión sobre la creencia en el libre albedrío.

Añadiré enlaces en los posts relacionados, como éste.

2 comentarios :

  1. Muero por leer tu entrada sobre feminismo creacionista

    P.

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  2. La verdad es q me encantò este post...Venìa de reflexionar acerca de algunas relaciones cercanas y lleguè a los mismos terminos: ¨Prostituta emocional¨, ¨Violador emocional¨...etc...Sincronicidades =P

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